La Oficina de Representación de Taipéi en la Unión Europea y Bélgica congregó a centenares de asistentes en el museo Autoworld de Bruselas para celebrar la recepción oficial del Día Nacional. El evento se convirtió en un escenario de reivindicación diplomática, atrayendo a una nutrida representación de parlamentarios europeos, autoridades locales y miembros de la diáspora taiwanesa para estrechar lazos frente a las presiones geopolíticas.
Durante la ceremonia, el representante taiwanés, Hsieh Chih-wei (謝志偉), denunció la marginación diplomática que sufren los funcionarios de su país, si bien reconoció que la tendencia internacional está cambiando, citando recientes viajes de la vicepresidenta Hsiao Bi-khim (蕭美琴) a territorio europeo. Asimismo, desmontó la retórica de Pekín sobre la Resolución 2758 de la ONU, afirmando tajantemente que Taiwán no es una provincia china, sino una democracia integrada en la comunidad global.
En un tono más metafórico, Hsieh ilustró la centralidad geopolítica y tecnológica de la isla al asegurar que Taiwán no es un mero espectador ni una moneda de cambio en las disputas entre potencias, sino que se encuentra en la «cocina» del orden internacional, produciendo los semiconductores esenciales que alimentan las economías de sus aliados occidentales y asiáticos.
El respaldo europeo quedó patente en las intervenciones del eurodiputado Michael Gahler y la política belga Els Van Hoof. Gahler condenó la escalada militar china en el estrecho y garantizó que los lazos comerciales entre Europa y Pekín no socavarán el apoyo al modelo democrático taiwanés. Por su parte, Van Hoof recurrió a la figura de un banco de peces para ilustrar que la unidad de las democracias es el único antídoto eficaz frente a la coerción de regímenes autoritarios.